A veces soñadora, romántica y tierna
como el canto de las alondras
en atardeceres rosas de primavera.

 A veces triste y melancólica
como las hojas color naranja de los sauces
cayendo lentas en las tardes rojas de otoño.

 A veces fría y lejana
como la nieve sobre los abetos
de las tardes blancas de invierno.

 Y a veces dulzura de niña
ó salpicar de lluvia
en las tardes veraniegas,
cuando una sonrisa y una lágrima
se transforman
en todo un arco iris sin fronteras.

 Otras veces mujer de agua y arena
como las olas altas sobre la playa.
Y lunática por sobre todas las cosas.
 Y como la luna… Enigmática y sola.